Ceballos Zaldívar, Francisco

Escultor en barro y moldista del siglo XX que trabajó en Triana, del que desconocemos sus fechas exactas de nacimiento y defunción, pero debió nacer en torno a 1900 y fallecer después de cumplir 85 años.

Debió trabajar para distintas fábricas y ceramistas de Triana, creando bajo relieves de imágenes religiosas y pequeñas figuras en barro de tipos costumbristas.

Sobre su persona, el testimonio escrito más fidedigno, ilustrado con fotografías de algunas de sus obras, se lo debemos a Agustín Pérez, que publicó un artículo sobre él en la Revista Triana de la primavera de 2015, ya que lo trató algunos años..

Nos cuenta que realizó mascarones para algunos pabellones de la Expo de 1929, que participó en la remodelación de la fachada del Ayuntamiento de Sevilla hacia la plaza de San Francisco, que había levantado mosaicos (era especialista), algunos de Itálica, trabajado para algunas casas de apellidos ilustres y que nunca había dejado de modelar.

Era viudo y aunque tenía una casa en Santiponce, justamente frente a los muros laterales del Monasterio de San Isidoro del Campo, vivía en una habitación de la calle Antillano campos, frente al horno de Concha, el último que funcionó en Triana, donde cocía sus piezas.

Sus figuras más demandadas eran la gitana canastera, el majo y la maja, las cuatro piezas de la familia flamenca (guitarrista, palmera sentada, bailaora y cantaor), el chiquillo bailando mientras su padre le canta, el misterio de Belén o el caballista con flamenca a la grupa, la Virgen del Rocío de Reina o Pastora y la Virgen de los Reyes. Firmaba sus piezas como “F. Ceballos”

Era aficionado a los toros, los modelaba con arte, pues pasó temporadas en la finca de Eduardo Miura, donde le hizo muchos trabajos. Allí presenció la pelea de toros que inmortalizó en una de sus composiciones, así como lo hizo con Belmonte y un toro en exquisita composición.

Como amante del flamenco hizo esculturas de Caracolillo con su pareja de baile (un ejemplar se puede ver en la entrada del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla) o a Manuela Vargas por encargo de Curro Romero.

Cuando le echaron de la habitación de Triana por la especulación inmobiliaria del barrio, se fue a su casa de Santiponce, pero seguía cociendo en el horno de Concha. Algunos de sus moldes fueron a parar a otros artesanos de Triana, por lo que no es extraño que aparezcan sus tipos ejecutados por otras personas. Estuvo trabajando al menos hasta los 84 años. Falleció tras enfermar de gravedad, y al volver Agustín después de unos meses se encontró la casa cerrada.

Conocemos un relieve a modo de marco de la Virgen del Rocío posteriormente pintado por Alfonso Chaves, de principios de los años sesenta, que lo conserva su hijo José, quien recuerda en su niñez a Paco Ceballos trabajando en la fábrica de Ramos Rejano, haciendo labores de modelado a mediados del siglo XX. Conserva algunas otras piezas elaboradas por él.

Fuentes: Recopilado por retabloceramico.org a partir de las obras catalogadas, de testimonios de José Chaves Romero de la Osa y del artículo “Paco Ceballos. Escultor de Triana”. Agustín Pérez. Revista Triana, Sevilla, Primavera de 2015. Pp. 52-55.