Pintor madrileño que nace el 10 de febrero de 1922. Sus padres, Ramón Pascual y María Teresa de Lara fueron maestros nacionales. Cursó sus primeros estudios en el Centro Escolar “Andrés Manjón” que dirigía entonces su padre y la Segunda Enseñanza en el Instituto “Calderón de la Barca”, donde hizo el Bachillerato hasta el cuarto curso.
Durante la Guerra Civil empezó a asistir a las clases de dibujo de la Escuela de Cerámica y en 1938 se matriculó en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando; allí conoció a Daniel Vázquez Díaz que tanta huella había de dejar en su obra. En 1939 conoció a Benjamín Palencia y junto con Álvaro Delgado y Francisco San José formó parte de la llamada Escuela de Vallecas, en cuyo taller trabajó dos años.
En 1942 viajó a Italia con una beca para participar en un Concurso de Jóvenes Pintores Europeos en el que consiguió el tercer premio y en 1943 se presentó al Concurso Nacional de Figurines para Teatro que convocó el Teatro Español, obteniendo el primer premio con los figurines de La vida es sueño; esto le llevaría a realizar dos años más tarde los de Antígona de José Mª Pemán y otras obras.
Durante varios cursos fue profesor de dibujo en el Liceo Francés y en el Colegio Municipal “Nuestra Señora de la Paloma”, ambos en Madrid. Tenía entonces un estudio en la calle del Barquillo que compartía con el pintor Antonio Lago Rivera y otros artistas. Empezaba ya a colaborar en algunas revistas: La Hora, Alférez, Ínsula, Correo Literario y diarios como ABC.
En 1949 contrajo matrimonio con Margarita Pérez Sánchez, antigua compañera de la Escuela y en 1951 concurre a la primera Bienal Hispanoamericana de Arte, celebrada en Madrid, ganando el Premio de Litografía. En 1952 gana el concurso para pintar el ábside de la Basílica de Aránzazu en Guipúzcoa. Tomó parte también en varias exposiciones como la del Grabado Español en Buenos Aires y otra de Pintura en Lima.
Durante 1956 y al tiempo que preparaba las pinturas del Teatro Real de Madrid realizó unas vidrieras para el Colegio Mayor “Aquinas” de Madrid y para la Universidad laboral de Gijón, además de sus habituales colaboraciones en revistas.
En 1957 pintó el techo de la Caja Postal de Ahorros de Orense y en noviembre de ese mismo año se retiró a la Residencia de Pintores de Segovia, para dedicarse de lleno a su trabajo del Teatro Real, aunque continuaba con la pintura de caballete y colaborando con revistas y periódicos como ABC y Blanco y Negro. Estando allí, el 28 de febrero de 1958, tuvo un derrame cerebral que le ocasionó la muerte el 3 de marzo en la Clínica de la Concepción de Madrid, a los 36 años de edad.
Su obra se podría enmarcar dentro de un concepto figurativo de corte italianizante. Su trabajo plástico que parte de un planteamiento totalmente pictórico termina derivando hacia concepciones de corte escultóricas como la obra de Henry Moore. Su influencia fue muy grande en relación a la renovación del concepto de ilustración a través de revistas literarias, artísticas y en prensa diaria. Otra faceta importante de su producción fue la pintura religiosa en la que desarrolló numerosos trabajos tanto de índole mural como de caballete. La producción de Pascual de Lara expresa una actitud renovadora en una serie de campos que en su momento aparecían como alternativas válidas en el terreno de la vanguardia.
Fuente: Datos extraídos de la web www.vallecastodocultura.org
Nota de retabloceramico.org: En Sevilla se conservan dos murales en la fachada de sendos edificios de la Plaza de Cuba número 5, ejecutados en la fábrica de Montalván. Desconocemos la razón por la que el pintor se valió de una fábrica de cerámica trianera para realizar estos murales, a no ser que facilitara el boceto y los ceramistas de Montalván lo materializaran en cerámica.