Bibliografía

1.- MUÑOZ NUEVO, Jacinto: “ La Virgen de Gracia de Archidona: iconografía. Devoción y patrimonio” Ayuntamiento de Archidona. 2009. Pag.153
2.- GESTOSO PEREZ, José. Historia de los barros vidriados sevillanos desde sus orígenes hasta nuestros días. Sevilla. 1903. Pág. 136
3.- GESTOSO PEREZ, José. La Ilustración Artística. Barcelona 1899- Nº 915. Pág. 454-455
4.- RODRIGUEZ BARROSO, Jaime. “ Las pilas bautismales malagueñas de barro vidriado.” Revista Isla de Arriarán. Pág. 435-439

Más datos

Bien conservada. Restaurada. Tiene un zuncho de hierro colocado con posterioridad, para darle mayor consistencia y seguridad.
La técnica decorativa empleada fue la de altorrelieves o placas moldeadas con anterioridad y adheridos al exterior, antes de la cochura.
Se disponen los adornos en tres franjas horizontales. La primera está compuesta por cinco motivos diferentes que se repiten de manera cadencial: flor rodeada de ocho pétalos; ocho círculos pequeños rodeando a otro mayor; flor de cuatro pétalos encajada en un cuadrado formado por cuatro pétalos grandes; un escudo volcado con un león rampante en su interior y, por último, un sello circular con un motivo indescifrable.
La segunda franja la constituyen una serie de flores de lis colocadas de forma alternativa y algo aleatoria.
La última franja está constituida por grupos de cuatro adornos cada uno, que se repiten, los cuatro relieves son: el monograma JHS, un sol encerrado en un círculo, una concha y un niño catecúmeno desnudo. A continuación la taza está rodeada de un cordón franciscano con nudos de trecho en trecho que da paso a la parte inferior convexa hasta su apoyo en la columna o fuste. Esta última porción de la taza es lisa salvo algunos motivos vegetales intercalados de piñas.
La columna sobre la que se sustenta es cilíndrica, se encuentra muy ornamentada con plaquitas de barro pegadas a la superficie formando, al igual que en la taza, franjas horizontales, pero con la peculiaridad de que cada franja posee el mismo motivo. En la parte superior, bajo un importante reborde, encontramos una franja compuesta exclusivamente de puntas cónicas, seguida de una fina moldura con trechos dentados, a continuación hay seis franjas, la primera formada de torres almenadas; la segunda de niños catecúmenos desnudos; la tercera, de la misma plaquita que vimos en la taza, que parece ser una flor de cuatro pétalos encajada en un cuadrado formado por cuatro grandes pétalos; la plaqueta que se repite en la franja cuarta es la flor que posee un botón central rodeado de lo que parecen ser doce pétalos; la quinta, la forman flores de lis, y la sexta, está formada por grupos de tres piñas; sigue a estas franjas una moldura similar a la descrita anteriormente y, finalmente, una última franja de adornos de puntas cónicas, igual a la primera. (RODRÍGUEZ, 2015)
Esta ermita, que fue la primera iglesia parroquial de Archidona desde su reconquista en 1462, ha sido la única ubicación que ha tenido en sus más de quinientos años de existencia.