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El remate de la torre lo componen cuatro grandes triángulos, cada uno compuesto por unos cuatrocientos azulejos, cuyo panel central representa respectivamente a la Virgen de Consolación, San Fernando, San Francisco de Paula y San Gregorio Magno (ocupan 153 azulejos). El Santuario fue convento de frailes Mínimos franciscanos a partir de 1561, pudiéndose datar la construcción de la torre entre finales de XVI (1597) y primera década del XVIII (1708). El chapitel estaba cubierto inicialmente por azulejos blancos y azules, posiblemente los que hoy podemos observar, incrustándose los paneles hagiográficos en los últimos años del siglo XVII o primeros del XVIII. Por esa fechas se colocaron las campanas, en una de las cuales figura una inscripción que data su colocación en 1708. Las obras finalizaron en 1714, según se lee en la placa de mármol que existe en la Sacristía del Santuario.
Ante el mal estado del cuerpo superior de la torre del santuario y los azulejos y remates del chapitel, en 2013 se acometió la restauración a cargo de la empresa Cotelsa. Los trabajos de restauración y reposición de azulejos corrieron a cargo del ceramista local Joaquín García Anaya, que también decoró los nuevos remates -copias de los anteriores- ejecutados por el alfarero Antonio Campos Hinestrosa.

Llama la atención el dibujo de su pierna derecha, de perfecta traza, colorido y soltura, frente a un más desafortunado pie izquierdo.

Conjunto

Utrera. Santuario de Consolación