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El retablo nos muestra al santo de pie sobre una peana que tiene en su frente el escudo del Monasterio de Silos, revestido con su hábito benedictino, sosteniendo el báculo en calidad de abad y la mitra a los pies. En la mano derecha sostiene unos grilletes en alusión a la liberación de los cautivos que se encomendaban a él. En la parte alta aparecen dos ángeles que le ofrecen al santo tres coronas de oro y pedrería. Según la leyenda se las otorgó Cristo como premio por los méritos alcanzados a lo largo de su vida. Por último, se muestra arrodillada a la izquierda de su figura, una mujer y a la derecha, el símbolo de los dominicos, el perro con la antorcha sobre la bola del mundo. Se trata de la representación de la Beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo de Guzmán. Juana tuvo un sueño estando embarazada de Domingo en el que vio que en su vientre llevaba un perro con una antorcha encendida en su boca junto a una bola del mundo. Juana, preocupada, fue a orar al Monasterio de Silos para entender el posible significado. Mientras oraba a Santo Domingo de Silos, éste se le apareció y le reveló su significado: El hijo que nacerá iluminará el mundo con la predicación del Evangelio. La madre, en agradecimiento le puso a su hijo el nombre de Domingo en honor al Santo de Silos.

Bajo el retablo se conserva un pequeño azulejo que identifica al santo representado y lo fecha con la siguiente leyenda: “Santo Domingo de Silos, abogado de los felices partos y de las tercianas. Año de 1791”.

Nuestro agradecimiento al Guardián del Convento, Fray Fernando Linares Fernández.

Leyenda que contiene la obra

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Conjunto

Sevilla. Convento de Capuchinos.