Bibliografía

Palomo García, Martín Carlos. (2009). Jesús Nazareno de la O. Sevilla. Boletín de las Cofradías núm. 606, agosto 2009, p. 630-631.
Palomo García, Martín Carlos. (2007). Coronación de la Virgen de la O. Sevilla. Boletín de las Cofradías de Sevilla núm. 580, junio 2007, pp. 509-518.
Palomo García, Martín Carlos. (2003). Las Misiones de 1965. Sevilla. Boletín de las Cofradías de Sevilla. Número 528. Febrero de 2003.

Más datos

Este retablo fue puesto a raíz de las Misiones celebradas en Sevilla en febrero de 1965. Los titulares de la cofradías sevillanas fueron trasladados a presidir los centros misionales por toda la geografía urbana de la ciudad. En el caso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, visitó la barriada del Turruñuelo, presidiendo el centro misional levantado en un almacén de maderas de la calle Mosquera de Figueroa 36, esquina a la de Arnao de Flandes, propiedad de la Vda. de Álvarez, cedido por su hija Dña. Carmen Álvarez.

Un año más tarde, el 6 de Marzo de 1966, volvería de nuevo la imagen del Señor al mismo lugar, llevada por sus hermanos sobre parihuelas, recibiendo la veneración de los vecinos. A las once de la mañana se celebró Santa Misa y por la tarde, al iniciar el regreso a su parroquia, fue bendecido por el párroco de Santa Justa y Rufina este retablo conmemorativo que se adosó, ante el próximo derribo del tejar, en la fachada de la casa número 42 de la calle Mosquera de Figueroa, propiedad del hermano de la cofradía Francisco Alcántara Rivera, en esos momentos residente en Alemania.

En los primeros días de noviembre de 2013 fue retirado por derribo de la casa para levantar una nueva. Nuestro colaborador Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez pudo hacer las fotos de los azulejos recogidos en un cajón, algunos fracturados. La dueña del inmueble encargó su restauración a la ceramista Isabel Parente Rioja, que por entonces tenía su taller en la calle Doña María Coronel. Allí lo vió el escultor Fernando Aguado, comunicando el hecho al entonces hermano mayor de La O, Antonio Palma. La junta de gobierno intentó recuperarlo para la hermandad, pero al no disponer de documento de propiedad no podían reclamar a su propietaria la devolución, quien finalmente lo instaló -enmarcado en hierro- en el interior de otro inmueble de la ciudad de Sevilla.