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El retablo fue realizado como agradecimiento de los capuchinos andaluces por la decisión tomada en el Capítulo General de la Orden, celebrado en Roma en 1932, donde se acordó nombrar a la Divina Pastora como patrona de todas las misiones capuchinas. Será entonces cuando el padre Juan Bautista de Ardales diseñe el azulejo y encargan su realización a Orce, siendo recogido por el propio ministro general, el padre Virgilio de Valstagna, que andaba de visita en Andalucía el 23 de junio de 1937. Es llevado a Roma, presidiendo la escalera de la curia generalicia de dicha ciudad, aunque después fue trasladado de aquella ubicación a la actual por haberse vendido la finca.
El azulejo, de una compleja lectura y gran cantidad de figuras y textos, aparece centrado por una escena oval de un rico colorido donde en el centro está la Virgen, sedente, con el Divino Pastor en su regazo. De rodillas ante el Niño aparece San Francisco de Asís. A la izquierda, de pie está San Fidel de Sigmaringa y a la derecha el Beato Diego José de Cádiz. Completan el conjunto cuatro retratos en las esquinas del retablo. De arriba a abajo y de izquierda a derecha aparecen: Fray Isidoro de Sevilla con el estandarte de la Divina Pastora, el Venerable Padre Esteban de Adoain, seguido del Cardenal Cassini y por último el Cardenal Vives y Tutó. Nuestro agradecimiento a Marco Galdini, que desde Roma nos ha ofrecido toda la ayuda posible para la catalogación de este retablo. (Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez)

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