Vigil-Escalera Pacheco, Fernando. (1998). Manuel Vigil-Escalera y Díaz. Pintor ceramista (1885-1938). Tesis Doctoral. Sevilla. (VER)
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Este azulejo con una calavera y el nombre de Susona se explica por una famosa leyenda vinculada a este lugar. Según la misma, una joven judía conocida como Susona, que residía junto a su padre en la casa donde se encuentra el azulejo, en el siglo XV, mantenía una relación a escondidas de su padre con un caballero cristiano. Susona oye en un momento dado las conversaciones de su padre y otros judíos reunidos en su casa, donde están planeando una ofensiva contra los cristianos como venganza de un anterior ataque cometido por estos a los judíos. Ella, temiendo que el caballero se viese afectado por este ataque, se lo cuenta todo, delatando a su padre, y el caballero los acaba denunciando ante el asistente de la ciudad Diego de Merlo, siendo sentenciados a muerte. Susona, con gran remordimiento, acaba renegando de su fe como penitencia y, convertida al cristianismo, se recluye en un convento. Dejó escrito en su testamento, que una vez muriese, separaran la cabeza de su cuerpo y la dejaran colocada sobre la puerta de su casa para dar testimonio de su desdicha. Esa calavera, según la leyenda, dio nombre a la calle de la Muerte, llamada Susona desde el siglo XIX. (Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez).