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Este Cortijo se comenzó a construir en 1898 por la familia Murube, vendido en 1917 a los Urquijo. Debe su nombre a un famoso mayoral que tuvo a su cargo la finca en tiempos de los primeros propietarios. La colocación de este retablo de la Virgen del Carmen se debió a que ese era el nombre de la madre de Carlos Urquijo de Federico. (Trabajo de campo de Martín Carlos Palomo García, marzo 1990)