Bibliografía

Palomo García, Martín Carlos. (2026). El camarín de la Esperanza de Triana. Sevilla. Pieza del mes. Junio 2026. Asociación Amigos de la Cerámica Niculoso Pisano. (VER)

Más datos

El zócalo de azulejería presenta una altura base de 1,60 m. y una longitud total de 25 metros lineales, siendo de más altura tanto el fondo o dosel,  un panel dedicado a los padres de la Virgen y las pilastras del cuerpo central. Lo forman azulejos de 14,6 cm. de lado adaptados manualmente por el ceramista con piezas elaboradas por barreros de Bailén. La técnica usada para la decoración con esmaltes polícromos combina la cuerda seca con la técnica de la sobrecubierta, traduciéndose ésta última en el resalte de los volúmenes -especialmente en los rostros y manos de las imágenes, en color azul cobalto-  y en el acabado final de la obra.

El fondo del camarín lo compone un dosel de azulejos en arco de medio punto con una minuciosa decoración combinada en suaves tonos amarillos simulando adamascado en cuya base, casi inapreciable desde el puesto de observación del devoto en el templo, se inserta un medallón coronado que engloba una jarra de azucenas (símbolo de la pureza de María), escoltado por sendas figuras femeninas de estética modernista que recuerdan el estilo de José Recio, en los que aparecen los afamados dragones. El intradós alberga a derecha e izquierda sendas hornacinas presididas por las imágenes de San Juan Evangelista (sostiene la pluma y el libro de su Evangelio) y Santa María Magdalena (sostiene en sus manos el pomero), en recuerdo de la época decimonónica en la que acompañaban a Nuestra Señora de la Esperanza en su paso de palio. El enmarque del dosel se resuelve con dos pilastras con decoración renacentista a base de candelieri, en cuya base figuran respectivamente las Santas Justa y Rufina, patronas de los alfareros y ceramistas, gremio tan ligado a los orígenes de esta hermandad.

En las cuatro pilastras de azulejos que decoran la cúpula central se hayan representadas las cuatro Virtudes Cardinales  (Fortaleza, Templanza, Prudencia y Justicia), encarnadas en figuras femeninas que portan respectivamente entre sus manos los símbolos de las mismas (columna, péndulo de reloj, espejo y balanza).

El paramento cerámico frontal de la nave derecha del camarín, de dos metros de altura, lo ocupa la representación de los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana, que tan solo será visible cuando se visite la imagen de forma lateral, entre cuyas figuras aparece radiante el Espíritu Santo, en forma de paloma.

Para terminar nuestro recorrido solo queda, nada más y nada menos, que el resto del zócalo, sobre cuyo fondo, del mismo tono amarillo del dosel, desfila una corte florentina compuesta por un coro de ángeles que portan instrumentos musicales, cuyos modelos están basados en los del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. Son dignos de admirar los ropajes ricamente reproducidos en todos sus detalles por el ceramista, especialmente el que porta la capa pluvial, donde figuran los santos fundadores de las sedes conventuales donde ha residido la hermandad a lo largo de su historia: Guido de Montpellier (Orden del Espíritu Santo), San Francisco de Paula (Orden de los Mínimos), Santa Teresa de Jesús (Orden del Carmelo) y Santo Domingo de Guzmán (Dominicos). Los instrumentos representados son: arpa, viola, salterio, chirimía o flauta, pandereta, libro de canto, crótalos, órgano portátil y flauta de pan. (Martín Carlos Palomo García)

Conjunto

Sevilla. Capilla de los Marineros