En primer lugar, es preciso aclarar que esta fábrica trianera no se debe confundir con la de Cerámica Santa Ana, que se fundaría en 1939 en la calle San Jorge por los hermanos Rodríguez Díaz y la dirección artística de Antonio Kiernam Flores, aunque este ceramista estuviese vinculado en su primera etapa profesional a la fábrica Nuestra Señora Santa Ana.
Originalmente, la fábrica Nuestra Señora Santa Ana fue fundada en 1908 por Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, prestigioso ceramista que en los primeros años no utilizó en la firma de las piezas el nombre de Santa Ana, sino como “Fábrica de Manuel Rodríguez Pérez de Tudela”, “Fábrica Manuel Rodríguez Tudela”, “M. Rodríguez” o las siglas “Fca. MRPT”. Existen facturas de 1923 en las que ya aparece la razón social “Fábrica Nuestra Señora Santa Ana”, por lo cual no podemos establecer con claridad cuando Pérez de Tudela decide nominar su taller bajo la advocación de Nuestra Señora Santa Ana. En esta fábrica se formaría como pintor ceramista su familiar Antonio Kiernam Flores (nacido en 1902), que heredaría su dirección a la muerte de su tío en 1926, dando lugar a la segunda época de la fábrica Nuestra Señora Santa Ana.
La segunda época de la fábrica se inicia tras el fallecimiento de Pérez de Tudela en 1926, en que es regentada por su discípulo y familiar Antonio Kiernam Flores, asociado al ceramista Antonio Martín Bermudo “Campitos” y al alfarero Sebastián Ruiz Jurado. Kiernam, consciente del prestigio alcanzado por su tío, firmaba sus primeras obras como “Antonio Kiernam, sucesor de Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela” y potencia la marca “Fábrica Santa Ana”. La vida de esta fábrica se prolongó hasta 1939, en el que Kiernam se marcha con los hermanos Rodríguez Díaz, comerciantes del ramo, para dirigir artísticamente «Cerámica Santa Ana» en la calle San Jorge 31. En aquellos primitivos alfares de la calle Antillano Campos nº 9 permaneció Sebastián Ruiz Jurado, que constituyó Cerámica Santa Isabel, firma que sigue funcionando en la actualidad regentada por sus descendientes, con tienda-exposición en la calle Alfarería. Campitos siguió dedicándose a la cerámica en Casa González durante algunos años.
La producción de la Fábrica Santa Ana fue fundamentalmente de carácter religioso, utilizándose profusamente la técnica de la cuerda seca para las líneas principales de los retablos, en la que Campitos llegó a ser un maestro.
Fuente: Recopilado por Martín Carlos Palomo García, ceramófilo sevillano. Actualizada a agosto de 2026.