Taller de cerámica abierto en Sevilla en 1999, en la calle Tharsis (prolongación de la calle Arroyo), por dos ceramistas formados en la Escuela de Artesanos Della Robbia en la cercana localidad de Gelves, Juan Manuel Herrera Suárez (Sevilla, 29 de mayo de 1978 ) y Rocío Almarcha Pardo (Sevilla, 28 de febrero de 1974). Comienzan a atender los encargos de todo tipo que poco a poco van surgiendo y a profundizar en el manejo de los colores y esmaltes cerámicos y en las distintas técnicas. Posteriormente se incorpora junto a ellos otra ceramista formada en la misma Escuela, Luisa María Gómez Polaina (Sevilla, 20 de febrero de 1964), para realizar su periodo de prácticas, quedándose definitivamente en el taller. Los tres habían sido alumnos en la escuela de Gelves en la asignatura de cerámica de otro pintor ceramista, Juan José Lupión Alvarez. En su periodo de formación habían realizado trabajos de reposición de azulejos y restauración para el Pabellón de Telefónica en el Parque de María Luisa, en los Jardines de Murillo, Salón de Carlos V en los Reales Alcázares y en el Palacio de los Marqueses de Algaba, la reproducción del retablo de la Visitación del Alcázar de Niculoso Pisano en 2003, e incluso colaboraron con Lupión (que se ocupó del diseño y dirección) en la ejecución de las estaciones del Vía Crucis en la Capilla de la Universidad, para la Hermandad de Los Estudiantes a principios de 1999.
Por razones de espacio, pues tenían la idea de montar taller y tienda exposición, en el año 2004 se trasladan a un lugar más céntrico, a la calle Alfalfa 7,9 y 11, donde ejecutan variedad de obras nuevas o restauración, firmando siempre conjuntamente con el nombre del taller. En retablos cerámicos y azulejos para hermandades y cofradías ejecutaron el Vía Crucis de la iglesia de Santa Marina para la Hermandad de la Resurrección (2007), otro similar para la Ermita de Encinasola (Huelva) junto con un retablo de Nuestra Señora del Rosario, retablo de la Anunciación (en USA), pila Bautismal de San Juan de la Palma, azulejos para el sagrario en la Ermita de Alcalá de Guadaira o los retablos de la Virgen de la Paz (Iglesia de San Sebastián de Sevilla) y el de la Virgen de la Pera, así como numerosos con advocaciones de titulares de cofradías. No falta por supuesto algún trabajo comercial, como las piezas de recuerdo ejecutadas en colaboración del ceramista de Castilleja de la Cuesta José María Campos para la tienda del Museo de la Memoria Andaluza en Coria del Río, dedicado a Blas Infante.
Perseguían un estilo propio, con acabados artesanos, evitando brillos que pudieran recordar un tratamiento industrial, para lo cual manejaban fórmulas aprendidas en su escuela que se preocuparon de mejorar, creando esmaltes adaptados a las distintas restauraciones o utilizando la técnica del engobe (barros pigmentados).
A finales de 2008 decidieron cerrar el taller, tomando cada ceramista distinto rumbo.
Fuente: Recopilado por Martín Carlos Palomo García, ceramófilo sevillano, en Marzo de 2008, tras visitar el taller.